Tienes un gato adorable y cariñoso, pero de pronto y cuando menos te lo esperas te lanza un mordisco… No te preocupes, no es que tu gato se haya vuelto agresivo de pronto, simplemente está siendo fiel a su instinto.

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Los gatos son animales carnívoros, con lo cual deben cazar a sus presas para poder alimentarse y para ello deben utilizar las zarpas y los dientes. Las presas son muy hábiles y escapan rápido, así que por ello, nuestros amigos felinos tienen que practicar mucho para poder mejorar la técnica y lograr atrapar fácilmente su preciado alimento. Y aquí entramos nosotros, los humanos.

Si yo no soy una presa, ¿por qué me muerde?

5 razones por las que lo hace:

  1. Como juego. A los gatos les encanta jugar y para ellos no hay nada más divertido que “cazar” cualquier objeto que se mueva cerca de ellos. Por lo cual es normal que cuando vean una mano o un pie en movimiento reaccionen dando un bocado. Muchas veces somos nosotros mismos los que jugamos con ellos de este modo, moviendo la mano de un lado a otro sobre todo cuando son pequeños y mientras atrapan la mano con sus zarpas clavan sus pequeños y afilados dientes. Si queremos evitar que lo tomen como algo habitual, lo ideal es cambiar de “juguete” y ofrecerles un plumero o cualquier otro juguete que se mueva y al que no le importe que le hieren hinquen el diente.
  2. Muerden cuando se agobian. Si nos hemos pasado con la sesión de mimos y caricias, nuestro gato nos lo hará saber con un bocado de advertencia. Antes de morder suelen avisar y hacer algún que otro amago, pero si el humano no se ha dado por enterado el resultado será un bocado por pesado.
  3. Muerden cuando sienten temor. Cuando están asustados y acorralados su única defensa es el ataque. Cuando un gato tiene miedo eriza el pelo y se pone en posición de ataque en modo de advertencia, pero si con la advertencia no es suficiente acabará mordiendo.
  4. Muerden cuanto tienen dolor. Cuando están doloridos, se sienten vulnerables y si se les toca en la zona afectada o están con alguien con quien no tienen confianza, por ejemplo un veterinario, es posible que se defiendan de la única manera que saben, que es mordiendo. Por eso si nuestro gato está enfermo o siente dolor hay que ser muy prudente y cautelosos para evitar que se asuste y pueda mordernos. Por supuesto hay que tratarlos con delicadeza y cariño para que se sientan seguros y tranquilos.
  5. Muerden cuando están sobreexcitados. Después de una sesión de juego o de caricias, los gatos se pueden sobreexcitar y no controlar mucho sus actos. Pueden morder instintivamente como señal de afecto después del juego, aunque no suele ser fuerte. También es conveniente saber que los gatos tienen un “punto G” que hace que se sobreexciten fácilmente, si nos deleitamos acariciándo ese lugar, es probable que acabe mordiéndonos y éste se encuentra en el lomo, justo por encima de la cola. No suelen dejar que se les toque demasiado esa zona pero si se dejan, al principio parecerá que les encanta y cuando menos lo esperemos, zas mordisco.

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También es probable que un gato que acaba de llegar a casa nos muerda o muerda a otras de las mascotas, es simplemente por inseguridad o porque no está acostumbrado a convivir con personas o ha tenido malas experiencias anteriormente. Ante esa situación lo mejor es proporcionarles seguridad, cariño y darles tiempo para que se acostumbren a su nueva vida. Si ésto no es suficiente puede ser recomendable acudir a un etólogo que es experto en conducta animal y seguro que puede darnos una buena solución.