VITA Y TIMI

VITA: esquiva, casi inaccesible, parecía siempre enfadada, Vita no nos dejaba acercarnos a ella cuando visitabamos por entonces la colonia de Villaviciosa. Seguro que nació dentro de la casa, pero por circunstancias que desconocemos, ella vivía entrando y saliendo, fuera mientras nosotros estábamos cerca.
Tan bella, de mirada tan azul, tan lejana...
Preparamos para ella una sala protegida y en penumbra, cajas, mantas, comida, agua, arena, todo lo que pudiera necesitar cuando llegara el momento de parir, era evidente que estaba a punto. De no poder evitarlo, Vita tendría una camada no tardando mucho. Y llegó el día, y ella escogió la habitación que teníamos prevista.
Su comportamiento de protección, el miedo, la presencia de sus bebes, hacía difícil tratar con ella, por esa razón pasaron varios días hasta que comprobamos que sólo uno de sus pequeños había sobrevivido y ya no hubo marcha atrás.
Con miedo, con bufidos o con arañazos, Vita y su bebe tenían que salir de allí y pasar revisión veterinaria.

Ella, hemograma desastroso, aparato digestivo muy deteriorado, otra vez el elemento tóxico matando poco a poco... Aislamiento, en un pequeño baño donde nos mostró realmente a qué se debía su agresividad: dolor, intenso, agudo, intolerable. Mordía y ronroneaba, parecía pedir disculpas. Cuanta ternura y cuanta complicidad. Intentaba escapar buscando a sus hijos.
Su pequeño, Odín, cuidado, mimado, vigilado hasta la extenuación, no pudo sobrevivir a una infección en sus pequeños pulmones. Medicación, curas cada pocas horas, pero era demasiado pequeño y su sistema inmunológico estaba muy lejos de poder afrontar tanta infección.
Llegó el momento de la esterilización, Vita no toleraría otro celo, había que intentarlo todo. El deterioro era impactante ya a la vista, se confirmaba el peor de los pronósticos, pero la vida quiso que nuestra madre coraje nos diera una lección. Esterilizada y con vigilancia veterinaria casi permanente, tomando exclusivamente pienso hipoalergénico y medicación específica para evitar los vómitos ocasionales, Vita vive tranquila, dándonos muchísimo más de lo que nosotros le podemos dar a ella. Mirada azul, cariño honesto y limpio, ternura azul, caricias constantes, lealtad azul, vida en estado puro. Sabiduría azul.

Timi ha sido también madre, pero ha tenido la suerte de poder criar a sus hijos por sí misma. Débil, delicada, menuda, con su cabecita ladeada, su mirada baja y dulce. Respira mal, los inviernos en la colonia son duros, la humedad mina los pulmones, la suciedad no hace más que empeorar la situación. No pudimos dejarla parir, era demasiado riesgo, así que, con toda la cautela del mundo, Timi pasó por una cesárea y nos regaló a Mulan, Evan, Dasha y Eli.
Ella, tan dulce, siempre escondida, tímida, pero pura dulzura, sintió que Vita estaba enferma y se sentía sola.

Ella misma también echaba de menos a sus pequeños, nacidos mes y poquito antes. No sabemos cómo, ellas dos se encargaron de encontrarse y un buen día, al llegar a verlas, estaban juntitas en la misma cuna.

Juntas están, inseparables. Timi, atenta a la vuelta de Vita de su visita veterinaria de control, para lavarla y cuidarla. Vita, pendiente de si Timi necesita calorcito o mimos.
Toda una lección de amor y ternura, una lección que sólo pueden dar ellos. Unidas por el dolor, por el afecto honesto y por la solidaridad. Una, con serios problemas digestivos, otra, con severos problemas respiratorios, bellísimas, cariñosas al máximo, tiernas, accesibles, adorables.
MAS FOTOS
QUIERO APADRINAR A VITA
QUIERO APADRINAR A TIMI